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miércoles, 3 de octubre de 2018

Caso de Agresión con arma blanca en Sanlúcar la Mayor


Entrada del mercado de Abastos años 70,donde fue agredida Maria Dolores Arenas
Caso de Agresión con arma blanca en Sanlúcar la Mayor
Agresor : Santiago" Rioja"
VíctimaMaría Dolores Arenas 
Santiago" Rioja"  soltero de 55 años estuvo internado en Centro Psiquiátrico de Sevilla "el manicomio" por trastornos mentales,unos años atrás trabajando en unos terrenos de "El pozuelo" de Sanlúcar la Mayor,tubo un accidente donde una mula que tenía le dio una coz en la cabeza.Santiago se dedicaba a transportar cisco,carbón,verduras y otras mercancías del campo,posiblemente de este accidente su estabilidad mental varió.Estando en el sanatorio mental de Sevilla le dieron permiso después de unos años internado,regresa a su pueblo donde tiene su familia.Cierta mañana de 1972 Santiago pasea por el pueblo como cada día, a media mañana encuentra en su camino dirección al mercado de abasto del pueblo a María Dolores Arenas, a quien abordando por la espalda le corta en el cuello con una navaja, la herida no fue muy profunda por la que pudo salvar su vida, el agresor Santiago" Rioja" fue detenido y devuelto al sanatorio,los comentarios de las gentes del pueblo eran variopintos,unos decían que él estaba enamorado de ella, sin embargo María Dolores Arenas nunca lo entendió así, María Dolores era una persona entregada a la educación de la iglesia,a la docencia de los más pequeños,mujer religiosa que nunca tuvo ni un más ni un menos con nadie,vivía junto a su hermano José Arenas que tenía la panadería en la calle de los escalones, una señora por su edad aunque soltera,educada, de principios católicos,sus paseos a la iglesia eran constantes,todo el pueblo la respetaba y siempre fue querida.
Los especialistas sugieren que las personas agresivas tienen muchas características en su personalidad que permiten identificarlos y esas características pueden variar dependiendo de la persona. Pero la intolerancia, la necesidad de control y el resentimiento son caracteres comunes.durante años, la violencia de género se ha convertido en un problema para la sociedad. En España las cifras de este tipo de violencia son muy elevadas y aun cuando los hombres también se ven afectados por las agresiones, es la población femenina la que se presenta como la víctima potencial.Son muchísimas las mujeres que han sufrido agresiones físicas y psicológicas no solo en sus relaciones de pareja sino también en el área laboral, familiar y hasta por desconocidos.sin embargo, los agresores están en todos lados y tienen características psicológicas que permiten identificarlos. Debemos aprender a distinguirlos y denunciar, para evitar que actos de este tipo continúen creando víctimas y aumentando las cifras de ataques en el mundo.
¿Cómo actuar ante una agresión?



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lunes, 24 de septiembre de 2018

El Fantasma de la Cuesta de las Doblas


El Fantasma de la Cuesta de las Doblas
Situada en la antigua carretera N-431 y uniendo las provincias de Sevilla y Huelva esta cuesta es famosa en toda España por la cantidad de apariciones de la famosa “Chica de la curva”. En este lugar es en donde más gente ha sido testigo de este fenómeno.
Situada en la antigua carretera N-431 y uniendo las provincias de Sevilla y Huelva esta cuesta es famosa en toda España por la cantidad de apariciones de la famosa “Chica de la curva”. En este lugar es en donde más gente ha sido testigo de este fenómeno.


Hasta la construcción de la autopista del Quinto Centenario –la A-49–, alrededor de un centenar de personas perdieron la vida y otras doscientas resultaron heridas en la fatídica cuesta de Las Doblas. Entre los puntos kilométricos 568 y 570 de la antigua carretera nacional 431 –hoy renombrada como A-472–, en el término municipal de Sanlúcar la Mayor, existía un hueco hacia el cual, como atraídos por un imán, se precipitaron los vehículos. Desde 1937 se han contado cien fallecidos en los 70 accidentes en Las Doblas
El 9 de abril de 1937, 16 personas fallecían y otras 35 resultaron heridas.
El 21 de Mayo de 1961 un camión con 65 personas se dirigía al rocío y se precipitó por un terraplén en “la cuesta de las doblas”. El resultado fueron 22 muertos.
Casi una década después, el 10 de junio de 1973 otro terrible siniestro vial conmocionó a Sevilla y a España entera. Un autobús con 49 pasajeros cayó por un terraplén a la altura de esta cuesta, falleciendo ocho mujeres. 
Muchas son las personas que han sido testigos de lo imposible en esta curva. Una chica, con un anorak rojo, se aparecía en la curva como alma en pena, haciendo autostop. Lo más increíble de esta historia es que algunos coches habían accedido a parar y montarla en el coche y ella curiosamente desaparecía. Algunas personas dan veracidad a este hecho ocurrido en el lugar. Todos los testigos coinciden en que siempre que veían a esta chica, era una noche lluviosa o desapacible… ¿Quizás estaba ahí para advertir de la peligrosidad de la curva?

El hecho más terrorífico ocurrido allí tuvo lugar el 3 de Noviembre de 1976 noche fría y lluviosa. Un taxista, vecino de Sanlúcar la Mayor, subía con su taxi dirección Sanlúcar cuando ve una chica vestida con un largo vestido blanco, de cabello rubio y aspecto blanquecino. Este hombre, al ver a la chica, pensó que se le había averiado el coche y que estaba buscando ayuda y al parar el taxi justo al lado de ella le preguntó qué hacía por allí con el tiempo tan malo que hacía, ella solo contestó que iba para su casa que había tenido un percance con su coche y que si la podía ayudar, él accedió y le preguntó dónde vivía. Tras esta pregunta, el silencio invadió el vehículo… En cuestión de unos cinco segundos, la chica le dice al taxista: - “¿Conoces la cuesta de las doblas? el taxista extrañado le contestó: - “Sí, la conozco.” Ella afirmó a continuación: - “Pues en esa curva, me maté yo.” Tras esta afirmación, la chica desaparece. 

Un repartidor de refresco acudió con su camión a una tienda de Sanlúcar la Mayor, con la cara pálida y casi sin poder articular palabra le cuenta lo sucedido al dependiente de aquella tienda. Iba en su coche y a cien metros antes de llegar a un río, cuando iba dirección Sevilla, recoge a una joven, descrita por él, una muchacha guapa y muy simpática. Cuando la joven se sienta en el coche, siendo las 19:20 de la tarde en el mes de Octubre, y al pasar justo por la misma curva, la chica le dijo la siguiente frase, palabra por palabra: - “Cuidado en esta curva, porque en ella me mate yo”- Justo cuando el conductor del camión mira hacia su derecha, la chica había desaparecido.
Lo más relevante este del tema es la curiosa coincidencia de la descripción que el hombre realiza minutos después de haber vivido este hecho. Coincide exactamente con una de las muchachas fallecidas. Una muchacha que era residente y vecina de la localidad sevillana de Carmona. Esta es la última información que hemos recogido sobre este hecho enigmático y misterioso. 

Evidentemente en toda esta historia había una parte falsa, o una leyenda urbana, pero a la vez había una parte totalmente cierta. Todos coinciden en que este hecho durante algunos años ocurría en aquella curva, meses después de este trágico accidente. Incluso el cuerpo de esta joven, que en un principio fue enterrado en dicha localidad, lo tuvieron que trasladar tiempo después hasta su pueblo natal, Carmona. Todos cuentan que a raíz de este traslado nada más volvió a ocurrir en este lugar.


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martes, 28 de agosto de 2018

La curva fatídica de la cuesta de Las Doblas.


La curva fatídica de la cuesta de Las Doblas.
Hasta la construcción de la autopista del Quinto Centenario –la A-49–, alrededor de un centenar de personas perdieron la vida y otras doscientas resultaron heridas en la fatídica cuesta de Las Doblas. Entre los puntos kilométricos 568 y 570 de la antigua carretera nacional 431 –hoy renombrada como A-472–, en el término municipal de Sanlúcar la Mayor, existía un hueco hacia el cual, como atraídos por un imán, se precipitaron los vehículos por no respetar las señales, por causas técnicas o fallos humanos.

En la historia negra de la cuesta de Las Doblas, desde el año 1937 –fecha desde la que este periódico tiene datos de accidentes en esa curva–, se han registrado casi un centenar de muertes y unos 200 heridos en más de 70 accidentes. Precisamente, el 9 de abril de 1937, 16 personas fallecían y otras 35 resultaron heridas. En 1975, Antonio Moguer, alcalde de Sanlúcar la Mayor, pidió encarecidamente al gobernador civil, aprovechando una visita al pueblo, que desapareciera la curva de Las Doblas que tantas vidas se había cobrado. En noviembre de ese año comenzaron las tareas de expropiación de tierras para ensanchar y mejorar el firme y construir un carril de circulación lenta. El número de accidentes descendió hasta llegar a cero con la construcción a finales de los años 70 y principios de los 80 del tramo de la A-49 entre Sanlúcar y Huelva, que evitaría, por fin, pasar por el pueblo y por la nefasta curva.


«La culpa fue de la curva», afirmó una superviviente del trágico accidente que nos ocupa en esta ocasión. El 10 de junio de 1973, pasadas la una y media de la madrugada, un autobús con 49 ocupantes y matrícula de Cádiz se despeñaba por la primera curva descendente de Las Doblas –con un desnivel del seis por ciento–, direccion Huelva. El vehículo, que dio «siete u ocho vueltas» y se desplazó hasta 40 metros desde la peligrosa curva, quedó boca abajo entre olivos y la tierra árida de aquel lugar. Aunque los heridos afirmaron que el conductor iba despacio, las primeras hipótesis apuntaban a que éste tomó velocidad en el descenso desde Sanlúcar, perdiendo el control en el kilómetro 570. Balance: ocho mujeres fallecidas y 41 heridos. Los viajeros eran vecinos de Chipiona, casi todos mujeres de mediana edad de la famosa calle Isaac Peral –la Sierpes del municipio gaditano–, que se dirigían a El Rocío para acompañar a la Virgen el lunes de Pentecostés.

La cuesta de Las Doblas: 40 años del accidente que conmocionó a Sevilla y El Rocío
El azar jugaría un importante papel en la vida de muchos de los que el 9 de junio cogieron el autocar dirección Huelva desde Chipiona. Es el caso de Conchita González, de 18 años, que, aun teniendo el billete comprado para ir a la aldea, en el penúltimo momento decidió no viajar. Era época de exámenes y prefería estudiar. Pero su prima María del Pilar del Moral, de 20 años, le insistió una y otra vez para que fuese y Conchita accedió. El destino querría que estas dos jóvenes perecieran esa madrugada en Las Doblas. Otro lance de la diosa Fortuna lo escribieron Juan Antonio Montalbán y su novia. El chico, que venía en otro autobús, se cambió de vehículo al llegar a Los Palacios. Su subió «al de las mujeres» para acompañar a su novia en el trayecto. Él resultó herido leve al salir despedido del autobús mientras éste se precipitaba al vacío. Sin embargo, su novia quedaba «atrapada entre dos asientos, colgada del cuello, medio asfixiada», relataba el joven sobre cómo halló a su novia. «Sentí un vértigo espantoso y salí despedido. En seguida me metí dentro del coche para salvar a mi novia, que gritaba pidiendo auxilio». En esta ocasión, los dos chicos lograron salvar sus vidas.
No obstante, la tragedia de Las Doblas se ensombrecía todavía más si cabe pasados tres días del accidente. Al dolor de los familiares de las víctimas se sumaba la noticia de que el autobús carecía de la autorización pertinente para transportar viajeros. Esto implicaba que los familiares y heridos no podrían cobrar, a modo de ínfimo alivio, la indemnización económica.
Desde 1937, se han contado cien fallecidos en 70 accidentes en Las Doblas
Sanlúcar la Mayor, Sevilla, Chipiona y El Rocío, cuatro ciudades que quedaban conmocionadas por el trágico suceso. Unos titulares, el de los fallecidos en la cuesta de Las Doblas, que no sonaban por desgracia a nuevos. Doce años antes, en el mismo escenario y casi en la misma fecha –el 21 de mayo de 1961–, 22 personas morían, 43 resultaban heridas y sólo ocho quedaron ilesos. Los viajeros, que salieron de la calle Parras dirección a El Rocío, eran vecinos de los barrios sevillanos de la Macarena y Triana. El camión, utilizado de forma ilegal para transporte de personas, llevaba a 71 sentadas en unos tablones dispuestos en forma de bancas. Sólo el chofer y su ayudante viajaban en la cabina. Así, a las cuatro y cuarto de la madrugada, y pese a la profusión de señales advirtiendo del peligro, un mal cálculo de la velocidad y la pendiente y un fallo en los frenos hicieron que la curva fatal se cobrará 22 vidas.