jueves, 10 de enero de 2019

El caso Miguel Fernández Carrasco


El caso Miguel Fernández Carrasco( Agredido por un ovni)
Sucedió una fría noche del 28 de Enero de 1976,Miguel Fernández Carrasco de Benacazón de 24 años de edad entrarían a formar parte con letras de oro en ese libro de la Historia Ufológica de España.Como tantas otras noches pues regresa a pie de estar con su novia en el vecino pueblo de Sanlúcar La Mayor, trabaja en el campo y gana lo justo para vivir sin demasiadas comodidades e ir tirando, con el miedo a los grises (la policía nacional de la época, así se la llamaba) y con la incertidumbre de ¿qué sucederá en España tras la muerte del Caudillo? ... Con estas y otras preocupaciones familiares más importantes caminaba Miguel Fernández Carrasco hacía su casa pasada la medianoche ,eran unos cinco kilómetros de un  paseo frío nocturno, cuando de repente le llama su atención una especie de estrella fugaz que recorre ante su incrédula mirada el firmamento,A penas unos segundos más tarde la escena se repite y Miguel piensa que es afortunado por presenciar la “caída” de una estrella fugaz dos veces en la misma noche y sigue con su caminar hacia casa,veinte minutos después, 
Miguel atónito observa como un extraño objeto con forma de cabina telefónica comienza a descender del oscuro cielo hasta tomar tierra. Miguel se encontraba en un camino cercano a la estación de trenes de Benacazón que en la época estaba en las afueras del pueblo. Aquel aparato estaba aterrizando apenas a unos metros de su persona -siendo más precisos en la distancia los investigadores, comandado por el ufólogo sevillano Joaquín Mateos Nogales, la cifraron en 5 metros-. Aquella cabina voladora u objeto en forma de prisma y color verdoso supera los 2 metros de ancho por 4 de alto y en la zona superior tendría ubicada una especie de cúpula giratoria que emitía rayos de color rojo y blanco, a sus lados una especie de patas que desplegaba a modo de aletas.Cuando aquel aparato tomó tierra quedando firmemente unido al suelo por un trípode “sui generis” a modo de tren de aterrizaje se abrió una puerta en forma de medio punto arco del que descendieron, a través de una rampa y entre una deslumbrante luminosidad, dos humanoides de considerables altura (2 metros) y luciendo un extraño traje ajustado al cuerpo –tal como la lycra- de tono oscuro y sin embargo brillante. Todo ello “aliñado” por un molesto y ensordecedor zumbido que desorientaba al sorprendido testigo. Aquellos “hombres” portaban un cinturón con una hebilla ancha que tenía la particularidad de tener una luz intermitente roja en su centro. Parecían dialogar entre ellos en un idioma desconocido mientras Miguel permanecía “anclado” al suelo incrédulo por lo que estaba viviendo aquella noche, cuando se pudo sobreponer a la impresión comenzó a correr por aquellos caminos como si en ello le fuera la vida...Lo seres al percatarse de la presencia y huida del testigo ascendieron por la rampa y el extraño objeto en forma de prisma despegó en persecución del propio Miguel Fernández Carrasco.Aquella persecución del aquel extraño objeto que volaba oblicuamente hacía nuestro testigo lo llenaba de terror ya que pensaba que le daría caza no pasado demasiado tiempo y la distancia hasta el pueblo se le antojaba excesiva para alcanzarlo en su carrera 
Aproximadamente 1´5 Kms.- .Y no estaba equivocado Miguel ya que justo había concluido de pensar en ello cuando comprobó que aquel objeto proyectaba sobre él un extraño haz de luz, un arma lumínica, un trueno de luz sobre su persona que lo dejó semiinconsciente en el suelo, sin aliento, sin fuerzas y sin casi vida para poder contarlo... Miguel se sintió quemado, abrasado, tostado por un “algo” incomprensible para él, fuera del alcance de su conocimiento y de su raciocinio.Casi arrastrándose y maltrecho, al filo de las dos de la madrugada sevillana llegó al dintel de la puerta de su casa en el número 81 de la calle General Franco –hoy número 21-, presa de un ataque de pánico, tintado por una extraña sustancia, tiznado y temeroso de lo que le había atacado. Sus hermanos lo atendieron como buenamente pudieron y cerraron la puerta apoyando una silla contra la misma ya que Miguel temía que aquellos humanoides en el interior de su estrella regresaran a por él... Sus hermanos, Teresa y Antonio Fernández Carrasco, no sabían que hacer ante el pánico y el estado de su hermano, no habían transcurrido más que unas horas de este incidente cuando se decidió trasladar a Miguel –por recomendación del médico local de Benacazón- al Hospital de San Lázaro en Sevilla, allí se le interna en la sala de la Milagrosa donde se le toma “declaración” de lo sucedido.
Ante la increíble historia que narraba se decide llamar al psiquiatra del centro hospitalario, el doctor Jorge Troaño, realizándole un estudio neurológico observando una gran agitación-excitación psicomotriz, gran alteración nerviosa y psicosis temporal por lo sucedido, de todo ello el periodista de ABC, Benigno González, sería cronista de excepción para la edición de ABC el día 29 de Enero de 1976. Miguel estuvo en observación, fue convenientemente atendido y limpiado tal y como recoge el diario El Correo de Andalucía del día 30 de Enero de 1976. De su ropa fue extraída aquella extraña sustancia -que los más sensacionalistas tildaron de extraña- la tiznaba y tras comprobar la mejoría en su estado el paciente de la cama 28 fue dado de alta.Una noticia como esta y a tenor de lo testimoniado por la víctima tuvo que ser denunciado al Juzgado de Instrucción número 6 de Sevilla en el Prado de San Sebastián, a donde el doctor Monsalve Cano, médico de guardia la noche de autos remitió el expediente con lo sucedido y relatado por Miguel Fernández Carrasco donde muy grosso modo decía aquel informe que el testigo decía: haber sido agredido por dos extraterrestres. 
Atendiendo a la Ley de Enjuiciamiento Criminal, artículo 789 en 1976 el juez de Instrucción, Sr. Bouza Gil, ordenó la incoación de diligencias y citación de la víctima y médico de guardia. Ante la imposibilidad de imputar el delito a ningún agresor conocido el juez ordenó el sobreseimiento y archivo de las diligencias, hecho que también fue publicado por el diario ABC de Sevilla el 12 de Febrero de 1976. Fue la primera vez en la historia de la Ufología nacional que un Juzgado recogía y abría diligencias por agresión contra los ocupantes del esquivo fenómeno de los Objetos Voladores No Identificados... el misterio del siglo XX.En la desconexión para informativos locales de TVE el espacio “Telesur” se hacía eco de esta historia de agresiones y agredido, de misterios, de OVNIs, de humanoides y del rayo de la muerte que en esta ocasión no acabó con la vida de su víctima...
Para muchos, tan increíble historia, resultaba poco menos que imposible de pensar siquiera que todo hubiera sido urdido por la mente del propio Miguel, una persona ignorante y casi analfabeta (según los testimonios de la época) y hubiera realizado una actuación tal que hubiera engañado a los galenos de San Lázaro. Y así diferentes medios de comunicación trataron de indagar en la vida del protagonista, no encontrando nada anormal en él o en su vida salvo que aquella noche dijo haber consumido dos cervezas no infiriendo en su estado ya que los análisis arrojaron como resultante un estado de embriaguez ni se encontró nada anormal digno que reseñar.


Hasta aquí los hechos, más o menos objetivos,
 acaecidos aquella terrorífica noche.

Miguel Fernández Carrasco fue visitado por una multitud ingente de curiosos e investigadores e incluso su versión de los hechos se fue alterando tal y como se recoge en los informes de Manuel Osuna –recopilación digital de los Archivos de Manuel Osuna realizada por José Manuel García Bautista- en la que la víctima comenta: “trataron de cogerme y me dieron con un objeto quemante, desconocido para mí...”, sin duda alimentado por la información que le narraban estos de otros casos. Sea como fuere la versión no distaba mucho de la inicialmente narrada por Miguel y la leyenda ufológica se forjó en plena localidad del Aljarafe sevillano, de esa afamada y admirada –ufológicamente hablando- Cornisa del Aljarafe sevillano.
De entre toda aquella documentación me llamó la atención los análisis de aquella misteriosa sustancia extraída de la ropa y cuerpo de Miguel Fernández Carrasco, según los análisis realizados en la época por el Instituto de la Grasa se dictaminó que se trataba de aceite mineral, grasa vegetal o animal y carbón. Las manchas pálidas eran grasa, algunas se trataban de aceite mineral y las negruzcas se corresponden con carbón e incluso cisco del utilizado en las estufas caseras muy usadas en los pueblos de toda nuestra geografía nacional. Nada de especial y mucho menos de extraño o anormal.Del informe clínico destacaba la crisis nerviosa, con la que innegablemente llegó la víctima, así como el estado de tremendo “stress” psíquico con el que hoy calificariamos su estado, nada más anormal, no había síntomas en ese informe de alcohol, ni otros síntomas, sólo alguien muy atemorizado...con secuelas psíquicas y físicas tras una tremenda experiencia vivida, traumatizante y causante del “shock” en el paciente.
En el informe judicial sólo destacaba la apertura de diligencias con la declaración de la víctima y la redacción del informe del doctor Monsalve Cano que no difería demasiado de lo inicialmente expuesto .siendo lo más impactante el tener entre las manos aquel documento -que hoy por hoy es histórico para los Ufólogos- firmado por el Sr. Juez Bouza Gil. Todo un Documento.aquel hecho de la madrugada del 28 de Enero de 1976 fue todo un fenómeno social en la Sevilla y marcó el devenir de futuros casos en nuestra geografía. Por todo ello la idea que un lector imparcial se podía hacer era básicamente la misma: Miguel Fernández Carrasco había sido atacado y agredido aquella noche por un extraño objeto volador en forma de prisma en cuyo interior, como mínimo, era tripulado por dos seres y que como consecuencia de ser alcanzado por un rayo calorífico había sufrido diferentes lesiones de consideración debiendo ser atendido en una clínica sevillana a cuya consecuencia fue presentado en los juzgados de Sevilla... 














El suceso, en la edición de Andalucía de ABC de 1976 - ABC
El caso del ovni de Benacazón que llegó a los juzgados

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martes, 8 de enero de 2019

Un caso sin resolver.Manuel Bejarano Cruz


Manuel Bejarano Cruz
Después de  más de 6 años continua mendigando 
en las puertas del Juzgado de Sanlúcar la Mayor
 a la espera de que se haga justicia.
 Un caso de Justicia  a Manuel Bejarano Cruz
compartiendo la causa de un amigo en el que él mismo explica su caso
 en las notas que a continuación les comparto.
El doce de diciembre del 2012 sufrió un aplastamiento por una máquina. La empresa Casa Quemada (Abengoa) me trasladó sin asistencia medica.La mutua donde ingresé,FREMAP hospital de Mafre,me dieron el alta a los seis meses por una filtración teniendo la cintura rota.Contraté a un abogado que me engaño y no recurrió el alta dejándome con la cintura rota y en la indigencia. Inspección de trabajo y Seguridad Social me dicen que la resolución del alta es a través de la denuncia que interpuso el centro de salud.Recibo la citación para las diligencias previas, y después de siete visitas a la forense y más de tres años del accidente,todavía estoy esperando el informe. y por todo esto me voy a ver mendigando para poder sobrevivir. Esto que me están haciendo ¿ No es tercermundista? más de seis años para resolver un alta.
Por todo esto me veo pidiendo limosna para sobrevivir. Manuel Bejarano Cruz.

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miércoles, 3 de octubre de 2018

Caso de Agresión con arma blanca en Sanlúcar la Mayor


Entrada del mercado de Abastos años 70,donde fue agredida Maria Dolores Arenas
Caso de Agresión con arma blanca en Sanlúcar la Mayor
Agresor : Santiago" Rioja"
VíctimaMaría Dolores Arenas 
Santiago" Rioja"  soltero de 55 años estuvo internado en Centro Psiquiátrico de Sevilla "el manicomio" por trastornos mentales,unos años atrás trabajando en unos terrenos de "El pozuelo" de Sanlúcar la Mayor,tubo un accidente donde una mula que tenía le dio una coz en la cabeza.Santiago se dedicaba a transportar cisco,carbón,verduras y otras mercancías del campo,posiblemente de este accidente su estabilidad mental varió.Estando en el sanatorio mental de Sevilla le dieron permiso después de unos años internado,regresa a su pueblo donde tiene su familia.Cierta mañana de 1972 Santiago pasea por el pueblo como cada día, a media mañana encuentra en su camino dirección al mercado de abasto del pueblo a María Dolores Arenas, a quien abordando por la espalda le corta en el cuello con una navaja, la herida no fue muy profunda por la que pudo salvar su vida, el agresor Santiago" Rioja" fue detenido y devuelto al sanatorio,los comentarios de las gentes del pueblo eran variopintos,unos decían que él estaba enamorado de ella, sin embargo María Dolores Arenas nunca lo entendió así, María Dolores era una persona entregada a la educación de la iglesia,a la docencia de los más pequeños,mujer religiosa que nunca tuvo ni un más ni un menos con nadie,vivía junto a su hermano José Arenas que tenía la panadería en la calle de los escalones, una señora por su edad aunque soltera,educada, de principios católicos,sus paseos a la iglesia eran constantes,todo el pueblo la respetaba y siempre fue querida.
Los especialistas sugieren que las personas agresivas tienen muchas características en su personalidad que permiten identificarlos y esas características pueden variar dependiendo de la persona. Pero la intolerancia, la necesidad de control y el resentimiento son caracteres comunes.durante años, la violencia de género se ha convertido en un problema para la sociedad. En España las cifras de este tipo de violencia son muy elevadas y aun cuando los hombres también se ven afectados por las agresiones, es la población femenina la que se presenta como la víctima potencial.Son muchísimas las mujeres que han sufrido agresiones físicas y psicológicas no solo en sus relaciones de pareja sino también en el área laboral, familiar y hasta por desconocidos.sin embargo, los agresores están en todos lados y tienen características psicológicas que permiten identificarlos. Debemos aprender a distinguirlos y denunciar, para evitar que actos de este tipo continúen creando víctimas y aumentando las cifras de ataques en el mundo.
¿Cómo actuar ante una agresión?




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sábado, 29 de septiembre de 2018

EL ROBO DE LAS ALHAJAS DE LA VIRGEN DEL ROSARIO DE SANLÚCAR LA MAYOR


EL ROBO DE LAS ALHAJAS DE LA VIRGEN DEL ROSARIO DE SANLÚCAR LA MAYOR
Extraído de "La Correspondencia de España: diario universal de noticias" 
del 5 de Octubre de 1911.
En el pueblo de Sanlúcar la Mayor había de celebrarse la procesión del Rosario, y con tal motivo fué avisado el sacristán del pueblo, para que preparase las alhajas que habían de lucir algunas imágenes en la procesión.El sacristán, que había empeñado las alhajas, al verse descubierto, intentó arrojarse desde el campanario de la iglesia.Pudo evitarse el intento del sacristán, y después de practicado un registro, se le ocuparon varias papeletas de empeño por valor de 800 pesetas.Las alhajas, que estaban valoradas en 2000 pesetas, fueron empeñadas en Sevilla. Ha sido detenido el recadero Eustaquio Chino, que fué quien empeño las alhajas.
La Virgen del Rosario es un homenaje a las madres que trabajan sin descuidar, o lo que es lo mismo, las madres que cuidan y trabajan a la vez.
Su representación iconográfica muestra a la Madre que portando en brazos al Hijo inquieto y juguetón reza y enseña a rezar el Rosario, símbolo del Trabajo-Oración, o lo que es lo mismo, símbolo de la armonía entre lo visible y lo Invisible de la Vida y las dudas que ambas realidades generan en todo ser humano.



Fiestas Patronales de Sanlúcar la Mayor





Un reportaje de José Luis Marin Martinez


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lunes, 24 de septiembre de 2018

El Fantasma de la Cuesta de las Doblas


El Fantasma de la Cuesta de las Doblas
Situada en la antigua carretera N-431 y uniendo las provincias de Sevilla y Huelva esta cuesta es famosa en toda España por la cantidad de apariciones de la famosa “Chica de la curva”. En este lugar es en donde más gente ha sido testigo de este fenómeno.
Situada en la antigua carretera N-431 y uniendo las provincias de Sevilla y Huelva esta cuesta es famosa en toda España por la cantidad de apariciones de la famosa “Chica de la curva”. En este lugar es en donde más gente ha sido testigo de este fenómeno.


Hasta la construcción de la autopista del Quinto Centenario –la A-49–, alrededor de un centenar de personas perdieron la vida y otras doscientas resultaron heridas en la fatídica cuesta de Las Doblas. Entre los puntos kilométricos 568 y 570 de la antigua carretera nacional 431 –hoy renombrada como A-472–, en el término municipal de Sanlúcar la Mayor, existía un hueco hacia el cual, como atraídos por un imán, se precipitaron los vehículos. Desde 1937 se han contado cien fallecidos en los 70 accidentes en Las Doblas
El 9 de abril de 1937, 16 personas fallecían y otras 35 resultaron heridas.
El 21 de Mayo de 1961 un camión con 65 personas se dirigía al rocío y se precipitó por un terraplén en “la cuesta de las doblas”. El resultado fueron 22 muertos.
Casi una década después, el 10 de junio de 1973 otro terrible siniestro vial conmocionó a Sevilla y a España entera. Un autobús con 49 pasajeros cayó por un terraplén a la altura de esta cuesta, falleciendo ocho mujeres. 
Muchas son las personas que han sido testigos de lo imposible en esta curva. Una chica, con un anorak rojo, se aparecía en la curva como alma en pena, haciendo autostop. Lo más increíble de esta historia es que algunos coches habían accedido a parar y montarla en el coche y ella curiosamente desaparecía. Algunas personas dan veracidad a este hecho ocurrido en el lugar. Todos los testigos coinciden en que siempre que veían a esta chica, era una noche lluviosa o desapacible… ¿Quizás estaba ahí para advertir de la peligrosidad de la curva?

El hecho más terrorífico ocurrido allí tuvo lugar el 3 de Noviembre de 1976 noche fría y lluviosa. Un taxista, vecino de Sanlúcar la Mayor, subía con su taxi dirección Sanlúcar cuando ve una chica vestida con un largo vestido blanco, de cabello rubio y aspecto blanquecino. Este hombre, al ver a la chica, pensó que se le había averiado el coche y que estaba buscando ayuda y al parar el taxi justo al lado de ella le preguntó qué hacía por allí con el tiempo tan malo que hacía, ella solo contestó que iba para su casa que había tenido un percance con su coche y que si la podía ayudar, él accedió y le preguntó dónde vivía. Tras esta pregunta, el silencio invadió el vehículo… En cuestión de unos cinco segundos, la chica le dice al taxista: - “¿Conoces la cuesta de las doblas? el taxista extrañado le contestó: - “Sí, la conozco.” Ella afirmó a continuación: - “Pues en esa curva, me maté yo.” Tras esta afirmación, la chica desaparece. 

Un repartidor de refresco acudió con su camión a una tienda de Sanlúcar la Mayor, con la cara pálida y casi sin poder articular palabra le cuenta lo sucedido al dependiente de aquella tienda. Iba en su coche y a cien metros antes de llegar a un río, cuando iba dirección Sevilla, recoge a una joven, descrita por él, una muchacha guapa y muy simpática. Cuando la joven se sienta en el coche, siendo las 19:20 de la tarde en el mes de Octubre, y al pasar justo por la misma curva, la chica le dijo la siguiente frase, palabra por palabra: - “Cuidado en esta curva, porque en ella me mate yo”- Justo cuando el conductor del camión mira hacia su derecha, la chica había desaparecido.
Lo más relevante este del tema es la curiosa coincidencia de la descripción que el hombre realiza minutos después de haber vivido este hecho. Coincide exactamente con una de las muchachas fallecidas. Una muchacha que era residente y vecina de la localidad sevillana de Carmona. Esta es la última información que hemos recogido sobre este hecho enigmático y misterioso. 

Evidentemente en toda esta historia había una parte falsa, o una leyenda urbana, pero a la vez había una parte totalmente cierta. Todos coinciden en que este hecho durante algunos años ocurría en aquella curva, meses después de este trágico accidente. Incluso el cuerpo de esta joven, que en un principio fue enterrado en dicha localidad, lo tuvieron que trasladar tiempo después hasta su pueblo natal, Carmona. Todos cuentan que a raíz de este traslado nada más volvió a ocurrir en este lugar.


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martes, 28 de agosto de 2018

La curva fatídica de la cuesta de Las Doblas.


La curva fatídica de la cuesta de Las Doblas.
Hasta la construcción de la autopista del Quinto Centenario –la A-49–, alrededor de un centenar de personas perdieron la vida y otras doscientas resultaron heridas en la fatídica cuesta de Las Doblas. Entre los puntos kilométricos 568 y 570 de la antigua carretera nacional 431 –hoy renombrada como A-472–, en el término municipal de Sanlúcar la Mayor, existía un hueco hacia el cual, como atraídos por un imán, se precipitaron los vehículos por no respetar las señales, por causas técnicas o fallos humanos.

En la historia negra de la cuesta de Las Doblas, desde el año 1937 –fecha desde la que este periódico tiene datos de accidentes en esa curva–, se han registrado casi un centenar de muertes y unos 200 heridos en más de 70 accidentes. Precisamente, el 9 de abril de 1937, 16 personas fallecían y otras 35 resultaron heridas. En 1975, Antonio Moguer, alcalde de Sanlúcar la Mayor, pidió encarecidamente al gobernador civil, aprovechando una visita al pueblo, que desapareciera la curva de Las Doblas que tantas vidas se había cobrado. En noviembre de ese año comenzaron las tareas de expropiación de tierras para ensanchar y mejorar el firme y construir un carril de circulación lenta. El número de accidentes descendió hasta llegar a cero con la construcción a finales de los años 70 y principios de los 80 del tramo de la A-49 entre Sanlúcar y Huelva, que evitaría, por fin, pasar por el pueblo y por la nefasta curva.


«La culpa fue de la curva», afirmó una superviviente del trágico accidente que nos ocupa en esta ocasión. El 10 de junio de 1973, pasadas la una y media de la madrugada, un autobús con 49 ocupantes y matrícula de Cádiz se despeñaba por la primera curva descendente de Las Doblas –con un desnivel del seis por ciento–, direccion Huelva. El vehículo, que dio «siete u ocho vueltas» y se desplazó hasta 40 metros desde la peligrosa curva, quedó boca abajo entre olivos y la tierra árida de aquel lugar. Aunque los heridos afirmaron que el conductor iba despacio, las primeras hipótesis apuntaban a que éste tomó velocidad en el descenso desde Sanlúcar, perdiendo el control en el kilómetro 570. Balance: ocho mujeres fallecidas y 41 heridos. Los viajeros eran vecinos de Chipiona, casi todos mujeres de mediana edad de la famosa calle Isaac Peral –la Sierpes del municipio gaditano–, que se dirigían a El Rocío para acompañar a la Virgen el lunes de Pentecostés.

La cuesta de Las Doblas: 40 años del accidente que conmocionó a Sevilla y El Rocío
El azar jugaría un importante papel en la vida de muchos de los que el 9 de junio cogieron el autocar dirección Huelva desde Chipiona. Es el caso de Conchita González, de 18 años, que, aun teniendo el billete comprado para ir a la aldea, en el penúltimo momento decidió no viajar. Era época de exámenes y prefería estudiar. Pero su prima María del Pilar del Moral, de 20 años, le insistió una y otra vez para que fuese y Conchita accedió. El destino querría que estas dos jóvenes perecieran esa madrugada en Las Doblas. Otro lance de la diosa Fortuna lo escribieron Juan Antonio Montalbán y su novia. El chico, que venía en otro autobús, se cambió de vehículo al llegar a Los Palacios. Su subió «al de las mujeres» para acompañar a su novia en el trayecto. Él resultó herido leve al salir despedido del autobús mientras éste se precipitaba al vacío. Sin embargo, su novia quedaba «atrapada entre dos asientos, colgada del cuello, medio asfixiada», relataba el joven sobre cómo halló a su novia. «Sentí un vértigo espantoso y salí despedido. En seguida me metí dentro del coche para salvar a mi novia, que gritaba pidiendo auxilio». En esta ocasión, los dos chicos lograron salvar sus vidas.
No obstante, la tragedia de Las Doblas se ensombrecía todavía más si cabe pasados tres días del accidente. Al dolor de los familiares de las víctimas se sumaba la noticia de que el autobús carecía de la autorización pertinente para transportar viajeros. Esto implicaba que los familiares y heridos no podrían cobrar, a modo de ínfimo alivio, la indemnización económica.
Desde 1937, se han contado cien fallecidos en 70 accidentes en Las Doblas
Sanlúcar la Mayor, Sevilla, Chipiona y El Rocío, cuatro ciudades que quedaban conmocionadas por el trágico suceso. Unos titulares, el de los fallecidos en la cuesta de Las Doblas, que no sonaban por desgracia a nuevos. Doce años antes, en el mismo escenario y casi en la misma fecha –el 21 de mayo de 1961–, 22 personas morían, 43 resultaban heridas y sólo ocho quedaron ilesos. Los viajeros, que salieron de la calle Parras dirección a El Rocío, eran vecinos de los barrios sevillanos de la Macarena y Triana. El camión, utilizado de forma ilegal para transporte de personas, llevaba a 71 sentadas en unos tablones dispuestos en forma de bancas. Sólo el chofer y su ayudante viajaban en la cabina. Así, a las cuatro y cuarto de la madrugada, y pese a la profusión de señales advirtiendo del peligro, un mal cálculo de la velocidad y la pendiente y un fallo en los frenos hicieron que la curva fatal se cobrará 22 vidas.






jueves, 23 de agosto de 2018

El bandolero Curro Jiménez estuvo en Sanlúcar la Mayor( 1849 )


Los bandoleros de la tele, juntos con Rafael Martinez "Indio Apache"
Durante el rodaje de la serie estuvieron pasando unos días
 en la pensión de Canto,de Sanlúcar la Mayor.
El bandolero Curro Jiménez estuvo en Sanlúcar la Mayor
Su verdadero nombre es  Andrés López. Un cruel maleante más conocido a día de hoy como
 Curro Jiménez (el nombre erróneo que le otorgó la pequeña pantalla).
La verdad tras el exterminio del cruel bandolero Curro Jiménez a manos de un comando de la Guardia Civil.Capturar a la partida de este cuatrero, famosa por sus saqueos en la Sierra de Cazalla, fue una de las misiones más duras de la Benemérita en el siglo XIX

La verdadera historia de este bandolero fue recogida por la prensa del momento y ampliada por los historiadores,recojo parte de esta historia en la que el bandolero paso por Sanlúcar la Mayor ,fue visto en la vieja venta de cuatro caminos y herido por la benemérita y posterior huida.

Curro Jiménez, la mentira histórica
 del bandolero que asoló España
Guardia Civil, la unidad de élite que aplastó en 1844 a los bandoleros
«Los diarios de Sevilla publican algunos interesantes pormenores sobre el exterminio [sic] de la partida de bandoleros, mandada por el Barquero de Cantillana». Así comenzaba una de las decenas de noticias que, el 17 de noviembre de 1849, publicaba el diario «La Época». El hecho, que apenas ocupaba tres párrafos, casi se perdía entre la ingente maraña de letras y buenas nuevas. Sin embargo, su importancia no podía ser mayor para toda Sevilla. No en vano implicaba que la recién creada Guardia Civil había acabado de una vez por todas con uno de los grupos de cuatreros más crueles de la zona: el dirigido por Andrés López. Un cruel maleante más conocido a día de hoy como Curro Jiménez (el nombre erróneo que le otorgó la pequeña pantalla).

La caza de Curro Jiménez no fue baladí. De hecho, supuso un auténtica prueba para la Benemérita y para los hombres seleccionados para atraparle: el teniente de infantería Francisco del Castillo y el sargento primero de caballería Francisco Lasso. Ambos se vieron obligados a pasar frío y penurias en el monte hasta que lograron dar con el escondrijo del que se había convertido en un auténtico fantasma andaluz. La tarea, con todo, no pudo tener un final más satisfactorio para España entera y para el nuevo cuerpo. Y así lo dejaron patente diarios como «El Observador» en una noticia publicada el 9 de noviembre: «Este suceso ha venido a dar nuevo lustre y especial recomendación al celo infatigable de la G. C. [Guardia Civil] en guardar los más caros y vitales intereses de la sociedad».

Detrás de la leyenda

Hallar el origen de una de las aventuras más épicas y olvidadas de la Guardia Civil requiere retrasar el calendario hasta los primeros años del siglo XIX, apenas una década después de que nuestra España tuviera que enfrentarse al galo invasor durante la Guerra de la Independencia. Fue en esos años en los que los viejos soldados se arrojaban al monte para no dedicarse a las duras labores del campo en los que nació Andrés López Muñoz en Cantillana (Sevilla). El mismo personaje que es conocido a día de hoy como Curro Jiménez, según desveló en una entrevista a ABC en 1988 el antropólogo e historiador Antonio García Benítez.

En principio, López Muñoz era un pobre diablo deseoso de heredar el negocio de su padre. «Pertenecía a una familia de larga tradición en el monopolio del servicio público del transporte en barca fluvial (de una orilla a otra del Guadalquivir a su paso por Cantillana)», explicaba el experto. Sin embargo, sus sueños se truncaron cuando, tras la muerte de su progenitor, solicitó el trabajo al alcalde de la región (Don Antonio). «El Barquero fue despojado de los derechos de arriendo sobre la misma a favor de otro, injustamente», añadía a ABC García. Aquella negativa provocó que el «Barquero de Cantillana» (como posteriormente sería conocido) matara al político.

Tras acabar con la vida del alcalde, nuestro protagonista tuvo que salir por piernas hacia Cazalla de la Sierra, en la Sierra Norte sevillana, para evitar ser capturado por las autoridades. Allí fue donde, al abrigo del monte y bajo la seguridad de la arboleda, el verdadero Curro Jiménez comenzó su particular carrera en el mundo del bandolerismo.

Más pronto que tarde, la barbarie de López empezó a reflejarse en los diarios. Así quedó claro en noticias como la publicada en «El observador» el 23 de noviembre de 1848: «El célebre Andrés López Muñoz (alias el Barquero), natural de Cantillana, desertor de presidio, y de una conducta corrompida desde que lo es, trae a contribución á todas las personas de algun tener de los pueblos de este partido, especialmente del de su naturaleza, donde ha exigido á varios, en distintas sumas, hasta la de unos mil duros, quemando porción de pajares de los propietarios que no han respondido á sus exorbitantes exigencias».

En el periódico, a su vez, se señalaba que había cometido «semejantes excesos [sic] y en esta semana ha estado dos noches en este y tiene aterrado su vecindario en términos que ninguno se atreve a salir de casa».

Años después, «El clamor público» (un periódico editado entre 1844 y 1864 en Madrid) se hizo eco de las andanzas de López. En un artículo publicado en 1849 explicaba que «los habitantes de las cercanías de Sevilla están en la mayor consternación por los excesos de una cuadrilla de malhechores activos y osados, aunque no numerosos, capitaneados por el célebre forajido Andrés López, hijo del barquero de Cantillana». En este diario se determinaba, por otro lado, que el futuro Curro Jiménez había asesinado a tres mercaderes de paños «a dos leguas y media de la capital en el mes de abril» y había perpetrado varios robos en las cercanías. Uno de ellos, a un «rico labrador de Peñaflor».

A la caza

Para muy mala suerte de López, el auge de su partida coincidió en el tiempo con la creación de la Guardia Civil, nacida en 1844 con la finalidad de proteger a los españoles del bandolerismo y de las corruptelas que asolaban el país. La Benemérita pronto recibió el encargo de acabar con los ataques de las partidas de malhechores entre Sevilla y Huelva. Regiones donde, según desvela el propio cuerpo en su dossier «La Guardia Civil y Curro Jiménez», más abundaban los asaltos a las diligencias: «Eran asaltos a cargo principalmente de la banda de Curro Jiménez, que bajaba de la Serranía de Cazalla a las horas apropiadas». Aquel fue el primer contacto de esta nueva unidad con Andrés López.

Al final, los continuos y molestos robos de la partida de Curro Jiménez llevaron a la Guardia Civil a establecer pequeños destacamentos en las localidades de Castilleja de la Cuesta, Sanlúcar la Mayor y Castilleja del Campo (todas ellas, en Sevilla). Los agentes quedaron a las órdenes, en primer término, del teniente de infantería Francisco del Castillo, pero también del sargento de caballería Francisco Lasso (a quien se nombró comandante de puesto en el segundo de los pueblos nombrados). Su trabajo, como desvela la Benemérita en el mencionado dossier, fue incansable: «Una y otra vez, sobre todo tras los primeros robos cometidos por Curro Jiménez en los carruajes, la fuerza del Puesto sube a la sierra y busca y registra cuevas, simas y grutas».

Fue precisamente en una de estas persecuciones en las que Andrés López demostró que no estaba dispuesto a caer en las manos de la Benemérita al acabar -tras tender una trampa a la Guardia Civil- con el agente Francisco Rieles Bermejo. Una triste muerte que corroboraba José Santos Torres en el artículo «Sevilla y la Guardia Civil» publicado en ABC en 1990.

Con todo, hubo que esperar hasta 1845 para que el bandolero se enfrentara a lo grande contra el cuerpo en su misma Cantillana. Aquella jornada, según explican Antonio de Quevedo y José de Sidro en «La Guardia Civil. Historia de esta institución y de todas las que se han conocido en España con destino de la persecución de malhechores, desde los tiempos más remotos hasta nuestros días», el «Barquero de Cantillana» hirió severamente a dos agentes. En las palabras de estos expertos, su actuación logró incluso acabar con la partida de Curro Jiménez: «Fue alcanzada y abatida una partida de criminales, resultando heridos el sargento segundo Victoriano Santibáñez y el guardia Cristóbal Dorado». Una ligera exageración, pues Andrés López logró escapar y -tras algún tiempo- volver a su camino de violencia.

El combate en Cantillana demostró a los bandoleros de Curro Jiménez que no les iba a resultar sencillo eludir a la justicia. Para este malhechor, el teniente Castillo y el sargento Lasso se convirtieron en sus particulares demonios.

La incansable persecución llevada a cabo por estos dos Guardias Civiles provocó un nuevo enfrentamiento en 1846. «Castillo y Lasso, que una vez más le siguen el rastro, le encuentran, le tirotean y le persiguen. La partida de Curro, para terminar con la persecución, se aposta y espera protegidos en el terreno. Cuando llegan los guardias disparan sus trabucos y reanudan la huida. Quedan heridos el sargento Lasso y el guardia de infantería Manuel Toribio. Después, por algún tiempo, no se oye hablar de la partida», se explica en el dossier elaborado por la Guardia Civil.

El continuo acoso de Del Castillo y Lasso provocó que, poco a poco, la partida de Curro Jiménez quedará reducida a lo ínfimo. Ni durante la segunda Guerra Carlista (época en la que, según varios historiadores, Andrés López se unió a los partidarios de Carlos María de Isidro) le valió para reagrupar a sus hombres y lograr volver a tener la importancia de antaño. De hecho, y siempre en palabras de la misma Guardia Civil, en los meses posteriores se dedicó a «merodear por la zona que tan bien conoce, limitado a robos menores para poder sobrevivir».

Por si fuera poco, se convirtió en un «bandolero de infantería». Es decir, que su escueta partida abandonó los ataques a lomos de jamelgos en favor del uso de las dos piernas. Aquello les facilitaba escapar de sus perseguidores, pero les impedía perpetrar sus tropelías de forma habitual.

Comando

Una vez apagado el incendio carlista, el brigadier José de Castro (jefe del Tercer Tercio) apostó por cambiar de estrategia para acabar con la partida de Andrés López. ¿Cuál fue su plan? Ordenar a Lasso y Del Castillo escoger a un grupo de agentes con los que introducirse en los montes para atrapar, de una vez por todas, a Curro Jiménez. «El procedimiento que adopta el teniente Castillo es el de permanecer casi constantemente en la sierra. Tarde o temprano verán a Curro Jiménez. La patrulla la componen él, el sargento Lasso, cuatro guardias y dos soldados que se le han agregado para esta misión», determina la Guardia Civil en su dossier.

De esta guisa quedó patente que la Guardia Civil era una de las unidades mejor preparadas de la época. Hecho que corroboró a ABC el escritor Lorenzo Silva (autor de «Sereno en el peligro. La aventura histórica de la Guardia Civil» -editado por Edaf-) el pasado febrero: «La intención de Ahumada era contar con una élite moral e intelectual dentro de lo que eran los hombres de armas. Pero también una élite que pudiera imponer respeto a la población con su sola presencia. No solo tenían que saber escribir en un país de analfabetos, no solo tenían que tener una hoja de servicios intachable, sino que también se les exigió que no contrajeron deudas. Fue algo muy inteligente. Es difícil que inspire sensación de autoridad alguien que no inspire respeto».

Exterminio

Tras algún tiempo, este grupo de la Guardia Civil pudo dar buena cuenta de Curro Jiménez el 6 de noviembre de 1849. Los sucesos de aquella jornada han sido narrados de decenas de formas diferentes en los diferentes diarios. Con todo, uno de los que mejor explicaron la captura fue «La época» en una breve noticia publicada el 17 de noviembre de ese mismo año.

Tal y como puede leerse en este reportaje, la aniquilación del grupo se sucedió casi por casualidad: «Comisionado el oficial Castillo por aquella autoridad para perseguirlo, el día 6 del actual recibió aviso de que en la hacienda de Fuente-Luenga estaban cercados unos cuantos hombres sospechosos, y a los pocos momentos tiene la confidencia de que los cercados eran Andrés López y tres más de su partida».

Según recibió la noticia, el agente salió «a escape con su infantería» y le siguió los pasos hasta su guarida. «Llegado al punto, le señalan una casilla, donde decían hallarse encerrados los malhechores», se añade en el mencionado diario. Pintaban bastos para los hombres de Curro Jiménez, pues al fin habían sido descubiertos.


Del Castillo, temeroso de que su presa se escapara, ordenó rodear la casa para, posteriormente, asaltarla. «Tomando las disposiciones convenientes para evitar la fuga, uno de los guías se abalanzó á dicha casilla, y observó había cuatro hombres, tres dormidos y uno que velaba», añade «La época». El agente que accedió en primer lugar a la vivienda no tardó en darse de bruces con un centinela de la partida de malhechores. Por suerte, todo acabó bien para él. «Al ver la aparición de aquel hombre, el ladrón vigilante le disparó el trabuco, sin hacerle daño, y despierta a los demás; el guía también disparó su arma, habiendo muerto al que intentó matarlo». Ya en pie los bandidos, se generalizó un tiroteo en el que «la fuerza que cercaban la casilla no se movió de su puesto».

Poco podían hacer los bandoleros para evitar ser capturados. Aunque lo intentaron. «Entonces el comandante Castillo se adelanta y llama al Barquero por su nombre, y le contesta una voz que no era la suya intimando la rendición, que quisieron eludir con frívolos pretextos, con el fin de que la noche se aproxima para emprender la fuga», se desvela el artículo.

Como buen agente, Del Castillo instó en repetidas ocasiones a Andrés López y a sus hombres a que salieran de la vivienda. Al fin y al cabo, estaban cercados y condenados. «Reiterada la intimación para que se entregasen, saliendo sin armas de la casa, al fin lo hicieron, pero con ellas y haciendo frente al comandante, disparan los trabucos, sin que causaren lesión á nadie los tiros», destaca «La época».

La actuación de los bandoleros de Curro Jiménez no acabó en ese punto, sino que -una vez que vieron frustrado su ataque- trataron de huir «poniéndose en fuga para ganar el terreno inmediato, que era bastante escabroso». Los agentes de la Guardia Civil, en palabras del diario, les llamaron una y otra vez a rendirse, pero no sirvió de nada. Al final, decidieron tomar medidas extremas. «Todo fue inútil, y una de las secciones que iba más inmediata hubo de hacerles una descarga, de la que los tres prófugos quedaron muertos».

Muertos los bandoleros, se procedió a registrar la vivienda. «Entre paja se encontró un cadáver, que fue inmediatamente reconocido ser el de Andrés López Muñoz, el Barquero de Cantillana; en la misma casa se hallaban cuatro caballos y dos trabucos que pertenecían al difunto. Conducidos los cadáveres á Cantillana, fueron reconocidos de nuevo, y resultaron ser los de Andrés el Barquero, de dicho pueblo; Manuel González el Gallego, natural de Monteagudo y vecino de Málaga; Antonio Perez Gerena, natural de Cantillana; y Juan Ulibarrena el Navarro, natural de Sales y vecino de Sevilla», finaliza «La época».

Descanso final

La muerte de Andrés López y su partida de delincuentes no tardó en correr como la pólvora entre la población local. Su exterminio, lejos de ser visto como una tragedia, supuso para pobres y ricos un verdadero descanso.

Al menos, así lo dejó claro el periódico «El observador»: «Una noticia de la más alta importancia tengo hoy que anunciar a Vds. Sabido es el miedo y el terror que infundía en las comarcas del norte de esta provincia, el nombre de “Andrés, el barquero de Cantillana”. Pues este forajido con tres más que le acompañaban, fueron aprehendidos y muertos en las inmediaciones de Lora del Río, en la mañana de anteayer: este servicio importante á la seguridad de la provincia, acaba de prestarse por el oficial de la G. G. de aquel distrito, don Francisco del Castillo y su partida».

Otro tanto opinan Quevedo y Sidro en su obra: «Los habitantes de la Capitanía general de Sevilla agradecidos á los beneficios que recibían de la Guardia Civil, manifestaron de mil finas maneras su reconocimiento á los individuos del Tercio, y con especialidad los de San Lúcar la Mayor , pidiendo la continuación en dicho partido del sargento mencionado D. Francisco Lasso, en una entusiasta manifestación suscrita por más de 400 personas de todas clases y matices políticos, y respetables por su posición y fortuna».

A Francisco del Castillo, su actuación le valió ser condecorado con la Cruz de San Fernando de Primera Clase. La misma medalla que recibió Lasso.@ABC_Historia




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